Del 4 al 7 de febrero de 2026 nos fuimos a Madrid con lxs 22G a hacer lo que más nos gusta, pisar ecosistema, ver la innovación que cambia la sociedad, hablar con gente que asume riesgos de verdad, y entender cómo se construyen proyectos que no viven solo de ideas sino de modelos de negocio, financiación y foco.
De entre las múltiples personas y organizaciones que lxs 22G pudieron conocer, hubo una que conectó especialmente bien con lo que buscábamos con el viaje, la Factoría de Industrias Creativas. Y no solo porque sea un referente del sector, sino porque puso sobre la mesa varias preguntas incómodas (y necesarias) para cualquiera que quiera innovar o emprender.
Factoría de Industrias Creativas es a la vez una consultora estratégica especializada en el desarrollo y financiación cultural, así como una aceleradora enfocada a las industrias culturales y creativas, que busca promover la sostenibilidad económica de proyectos artísticos, creativos y culturales. Hacer esto en un sector donde muchas veces se romantiza el trabajar “por amor al arte” es, ya de por sí, una declaración de principios: la cultura también es industria (y necesita estructura). Además, hablan desde la experiencia de haber acompañado a más de 1.000 proyectos.
Hay dos elementos que ayudan a entender por qué Factoría es más que una consultora. Por un lado, me gustaría destacar su Programa de Aceleración Creativo, pensado para proyectos que ya tienen producto/servicio prototipado (o listo para salir al mercado), con formación, mentoría, asesoramiento sectorial y acceso a red y vías de financiación. En segundo lugar, me parece encomiable el “Mercado de Industrias Creativas” que han creado, un espacio de encuentro Europa–Latam, gratuito y en español, con dos capas, un radar de tendencias y un mercado de financiación, distribución y networking. Lo que me gustó de este enfoque es que no se queda en el “te ayudo”, sino en el “te conecto”, que es precisamente uno de los elementos que incidimos a nuestrxs estudiantes, a saber, la importancia de estar conectados con el ecosistema relevante en su sector.
En la visita conocimos a Antonio Bazán, socio director de Factoría, consultor y profesor especializado en emprendimiento en industrias culturales y creativas. Antonio no empezó hablando de arte, ni de talento, ni de inspiración. Empezó hablando de algo mucho más incómodo… y mucho más real: la caja, la financiación, la estructura normativa, las necesidades tecnológicas, y el mix de producto, exactamente igual que haríamos analizando una startup tecnológica. Y ahí apareció una idea que me llevo para cualquiera que innove/emprenda, sea en cultura o no: El modelo de negocio no es un trámite, es tu sistema nervioso.
La visita de Antonio no fue “una charla sobre cultura”. Fue una clase avanzada de estrategia empresarial aplicada a un sector que muchas veces se percibe como vocacional o poco estructurado. La visita a la Factoría de Industrias Creativas nos enseñó que las industrias creativas no son un “sector blando”, sino una oportunidad única para innovar en modelos híbridos, colaboración público-privada, digitalización y comunidad. Nos dejó claro que la creatividad escala cuando se acompaña de método, red y una estrategia bien pensada. Y eso, para lxs 22G, fue oro puro.
Texto de Jon Mikel Zabala, profesor titular de Deusto Business School